La cita de Estanislao

11 Sep

Cuántos cuadros se ocultan dentro de un cuadro?

“Calvino inventó una novela perpetuamente abierta en la que, para siempre privados del cosquilleo de saber cómo va a terminar, confrontamos, en vez, la oportunidad aún más placentera de imaginar cómo no termina la novela, sino cómo se reinicia, se relaciona y correlaciona, construyendo insospechadas constelaciones de significado”

Carlos Fuentes, Geografía de la novela

El texto que acompaña las obras expuestas por Estanislao Florido en la Fundación Klemm -firmado por Victoria Verlichak- me encantó. Puede “encantar” acaso un texto? Si, por qué no.

Pero primero Florido

La Reve” del 2008  y “24 cuadros por segundo” expuesta en 713 Arte Contemporáneo en el 2009 tienen mucho en común con “Todos los cuadros del mundo” . Los tres proyectos proponen la creación de una película que contiene muchos elementos pictóricos o lo que sería la cara inversa: obra pictórica atravesada por lenguaje cinematográfico.

Si lo específico de la técnica del lenguaje cinematográfico postula que un segundo de película equivale a 24 cuadros, Florido pliega y despliega este principio logrando una poética que lo define, por lo menos hasta aquí.

La muestra curada también por Verlichak -autora del libro El ojo del que mira donde reúne entrevistas a artistas visuales argentinos que comenzaron a exponer principalmente en la década de los noventa- coloca en primer plano el diálogo que Florido propone y actualiza con obras escogidas del patrimonio de la Fundación.

Noel Burch en las primeras páginas de su libro Praxis del cine describe el film, desde un punto de vista formal como una sucesión de “trozos de tiempo y trozos de espacio”.  Una suerte de unión de ambos trozos es lo que sugiere contemplar las obras de Florido. Especie de corrimiento y desliz entre las dimensiones que se vislumbra en su producción.

Muchos artistas contemporáneos están haciendo video arte, fotografía o instalan, a través de otros lenguajes, diálogos con la tradición pictórica; lo proponen Marcos López, Leonel Luna o Res. Florido trabaja en la misma línea.

Las obras

El montaje de la muestra es acertado, la sala que la alberga tiene las dimensiones justas para que el espacio se perciba orgánico, pero permitiendo que las obras puedan apreciarse en estos pequeños grupos afines que las hermana. En definitiva es un juego de tensiones. La propuesta de Florido mira a la obra que le dió su nuevo origen, su nueva “noción de realidad aumentada” según palabras del propio artista.

Roberto Aizenberg, Giorgio De Chirico, René Magritte, Xul Solar y Víctor Vasarely son los artistas que Florido eligió para este travelling personal. Todas las obras pertenecen al acervo de la Fundación Klemm y párrafo aparte, permite disfrutar ver expuestas estas producciones que suelen estar en la trastienda, casi una exposición autónoma en si misma.

El juego será entonces entrar en estas obras emblemáticas, reiniciar una historia que, como sugiere Carlos Fuentes acerca de Italo Calvino, permanece a la espera de su re- visitación.

A través de la pintura y del video es como logra Florido fusionar el tiempo y el espacio. No son citas, no son trasposiciones. Son nuevas obras, distintas, que permiten deconstruir y practicar una arqueología de la historia del arte.

Aizenberg - Florido

El catálogo

Toca ahora justificar el “encanto” que produjo en mí leer detenidamente el texto que Victoria Verlichak escribió para la ocasión.

Elijo una de las “Diez razones para escribir” de Roland Barthes -se pueden consultar las nueve restantes en su libro Variaciones sobre la escritura–  para dar sustento a mi impresión: para poner en práctica un don, satisfacer una actividad distintiva, producir una diferencia; y como el capricho asociativo me descoloca mucha veces, cuando terminé de leer el catálogo pensé en esta suerte de máximas que Barthes tan dulcemente esbozó.

Verlichak no vuelve sobre las obras de Florido, va más allá. En un texto breve no pierde la intensidad al abrir el juego y desgranar un poco la historia de las obras que elije Florido para trabajar. Es así que contextualiza y actualiza  el itinerario elegido. Recorre la metafísica de De Chirico, la iconografía de Aizenberg, la poética de Xul, los aportes al Op Art de Vasarely, el surrealismo de Magritte.

Su lenguaje, el de Verlichak, es llano pero no por eso liviano. En pocas palabras permite trazar la geografía de la historia del arte y de la historia del arte según Estanislao Florido. No es poco, cuando lo que llega a las manos de los espectadores como material -que también forma parte de la experiencia estética- suele redundar sin echar luz al guna o interrogante acerca de lo que estamos experimentando.

Muchos catálogos subestiman al visitante, proponen un repertorio de conceptos trillados. Información que está al alcance de un click en la tan visitada Wikipedia.

Estas razones, entre otras, despertaron estas palabras. La obra de Florido quedará para otro post más exhaustivo.

De Chirico - Florido

Comparto el link de la Fundación Klemm para acceder al texto completo de la muestra de Estanislao Florido







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