Abstraccionate

28 Ene

Cuando la abstracción se contamina

“En el arte, tanto en la pintura como en la música, no se trata de reproducir o inventar formas sino de captar fuerzas”

cita extraída de Vademecum para artistas de H. Zabala y que pertenece a Gilles Deleuze

“Además de la imitación, la abstracción fue otro megarrelato histórico con el que se intentó describir y organizar la historia del arte.”

Elena Oliveras; en Estética, la cuestión del arte

No encontré a nadie en la sala que pudiera decirme quién le puso el nombre Abstracción contaminada a la muestra que pueden visitar en el Centro Cultural Recoleta, pero de algo Inestable está seguro:  Eduardo Stupía, artista culto -y de culto entre sus pares- y curador de esta propuesta, tiene mucho que ver.

El anhelo que persigue Stupía es plantear un desafío que puede traducirse en esta contaminación. Y es a través de la abstracción; uno de los lenguajes quizás más controversiales en sus orígenes y espacio de experimentación y búsquedas formales más famosos en el dream team de las artes desde el modernismo hasta acá; que reúne a cuatro artistas con poéticas que difieren entre sí: Liliana Fleurquin, Elena Nieves, Alberto Méndez y Jorge Sarsale.

Detalle de obra de Alberto Méndez

Discursos entrecruzados

Esta es una reunión de artistas que no aspiran articularse como grupo sino que coinciden provisoriamente -como apunta Stupía en el texto que acompaña la exposición- y que habilita pensarla como un mapa o trama donde se atisban paisajes, series, elementos ligados al mundo de la gráfica y hasta rasgos emparentados con la ornamentación.

El montaje abre el recorrido con una selección de obras de los 4 artistas -se puede ver parte de él en la primer fotografía del posteo- y permite ver en esta construcción una instantánea/simultánea y repensar a pesar de la heterogeneidad la convivencia de coincidencias. Más tarde, cuando avanzamos en la sala sobrevienen otras lecturas y preguntas acerca de las obras.

Detalle de obra de Jorge Sarsale

Hay un lugar común, si se quiere, dentro de la crítica de arte que apela al concepto de diálogo. Inevitablemente las obras dialogan, no sostengo lo contrario, pero en esta ocasión gracias a la puesta y diseño del recorrido el diálogo se deja escuchar más que en otras. Y lo interesante es la maniobra de pensamientos y estrategias se siente cruza a los artistas y al curador. Pareciera que la heterogeneidad en las poéticas y en los estilos suma densidad en este replanteo acerca de la abstracción.

Dos paradas

Alberto Méndez juega en sus obras, valiéndose de recursos más cercanos a la gráfica, con la presencia manifiesta en el espacio del uso de plantillas. Una idea de reproductibilidad las recorre creando imágenes por momentos barrocas. Méndez aplica un método a sus obras y según sus propias palabras, los planteos en sus proyectos tienen una fuerte ligazón con el lenguaje. Poesía visual…de eso se trata y sobre todo teniendo en cuenta que el universo de la poesía visual es amplio. Aunque no estén expuestas en esta oportunidad las obras que claramente se pueden ubicar en esa tradición,  conociendo su trayectoria, las que se montaron en el Recoleta esta vez  guardan una filiación que convoca un espectador-lector, que es invitado permanentemente a construir-reconstruir posibles relatos.

Otro grupo de obras que impactó a Inestable son las series de Jorge Sarsale.  Operan por  repetición y en esa densidad yuxtapuesta,  combina negros plenos y otra vez esporádicamente… el texto, la palabra -aunque la estrategia difiere de la de Méndez- que asoma. Un trabajo meticuloso y exquisito, que uno intuye lento, paciente y que a Inestable le daban ganas de sacudir para volver a componerlas. La múltiple subdivisión del plano y la latente certeza de estar frente a una obra estable-inestable.

Jorge Sarsale

Trabajos manuales (le pido prestado el título al libro de Rodrigo Fresán)

Algunas consideraciones finales: la visita al Recoleta me dejó un sabor dulce. Conviven junto a Abstracción contaminada muchas otras muestras de artes visuales que de una manera manifiesta o no conectaron entre sí. Las reflexiones que surgen casi de rigor frente a la vasta -interesante u olvidable- producción de arte contemporáneo me llamó a volver a los textos para reveer un poco la historia de la abstracción, refrescar algunas claves de lectura. Eso no siempre le ocurre a Inestable y quiero compartirlo con ustedes. Resulta muy estimulante!

Elegí detenerme en Méndez y Sarsale -dejando para otra ocasión a Nieves y Fleurquin- porque allí entré y me quedé. La sensación permanente de algo que puede describirse vagamente como puro placer visual. La confluencia de estar frente a obras que tienen tanto de vorágine como de calma zen.

Los dos artistas dejan muchas más intrigas que certezas, todo queda en estado de suspensión aunque parezca clausurado, todo parece quieto pero si se quedan el tiempo suficiente, todo empieza a moverse y a desplomarse.

detalle de Alberto Méndez


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