Exposiciones

Sabiduría en retrospectiva

ENIO IOMMI EN EL CENTRO CULTURAL RECOLETA

Hay mucha gente que cuando hago una exposición me dicen: “pero ¿y esto qué es?” Y yo no digo nada, porque después de sesenta y cinco años, repetir siempre lo mismo… Y digo: “Y lo que vos ves. Otra cosa no es.”
Enio Iommi

Los museos y espacios culturales  no permanecen fuera de las estrategias y propuestas que tienen relación con los festejos del Bicentenario.  Ofrecen un repertorio acorde a los tiempos de puesta en valor, relectura y actualización de su patrimonio organizando muestras en las cuales se exponen producciones de artistas consagrados – se pueden discutir ampliamente las formas de la consagración y las políticas culturales que operan en la legitimación – que conforman parte del gran relato del arte argentino.
El Museo Nacional de Bellas Artes apostó a Berni para montar Berni: narrativas argentinas donde la labor curatorial hizo foco en resaltar el valor del conjunto de obras elegidas con un guión museográfico que buscó destacar el compromiso social y la militancia del artista. Un recorte preciso, uno entre otros posibles relatos que permite un conjunto tan rico de obras.
Paralelamente el Centro Cultural Recoleta escogió montar una retrospectiva de Enio Iommi.
Allá fui. (Y saqué fotos para compartir y amenizar la lectura)

Con curaduría de Elena Oliveras y María José Herrera, es posible para aquellos que no siguieron la producción de Iommi descubrir más de sesenta años de trabajo intenso, comprometido, lúdico y trágico a la vez.

Susan Sontag en Cuestión de énfasis a propósito de un texto sobre el pintor Howard Hodgkin postula una idea que me sirve para una aproximación a la obra de Iommi. Sontag sostiene que para el artista las pinturas no precisan “explicación” sino que las obras deberían ser consideradas propiamente “cosas”.

Más adelante la escritora desliza la posibilidad de entrever como estilo de un artista el equivalente a un lenguaje que pueda asociarse a ese artista, a través del empleo reiterado de los mismos gestos y formas. La repetición en este caso como intensidad, pureza y fuerza.

Conecto caprichosamente las palabras de Sontag  con algunos pasajes del Manifiesto Invencionista publicado en 1946 y firmado por la Asociación Arte Concreto Invención -Iommi junto a otros artistas formaba parte del grupo vanguardista- donde proclamaban una suerte de fin de la era artística de ficción representativa donde lo fundamental apuntaba a rodear al hombre de cosas reales. Otra vez entonces la pureza, la fuerza, lo intenso.

LAS OBRAS

Dado el carácter de retrospectiva es una excelente oportunidad de ver reunidas obras que suelen estar dispersas en colecciones particulares, museos y galerias varias. Sólo entrar a la sala Cronopios alcanza para entrever la contundencia de la producción de Iommi. Lo inalterable de la fuerza de sus obras a través del tiempo dialogando con las problemáticas que están más cercanas a las tensiones del arte actual.

Al comienzo del recorrido la presencia de textos ploteados sobre las paredes de la sala dan cuenta de la labor de Enio Iommi y son muchos los documentos escritos, publicaciones y catálogos que permiten a cualquier persona que se acerque a la muestra comprender cómo un artista apuesta por una producción en sintonía con la sociedad,  estableciendo un lenguaje que desborda las categorías instauradas en la producción de obras.

Uno de los grupos o núcleos dan cuenta de cómo Iommi trabajó escultóricamente (durante) la dictadura militar.  Creí ver en la utilización retiterada de adoquines y alambres una de las metáforas más certeras para hablar de lo que fue un país aplastado y amordazado. Y aquí otra lectura viene a mi mente cuando contemplo lo expuesto. Es en el libro El sitio de la mirada de Eduardo Gruner donde el autor parafrasea a Eliot y cita a Lacan para sostener que el arte no es la expresión del sentimiento, sino una huida del sentimiento, de lo que en él pudiera haber de insoportable y que el arte permitiría simbolizar. Más adelante dirá que el arte es una barrera externa que impide el acceso a un Horror fundamental.

El propio Iommi en una entrevista realizada en el año 2004 en la UNTREF dice que el valor de su arte en la década del ’70 residía en la satisfacción de meterse en el problema de aquella época. La representación de las torturas era a través de la utilización de adoquines atados con alambre.

 

Otro de los grupos de esculturas expuestas está dedicado a sus producciones donde el espacio, las formas y el volumen se plasman quizás en lo que constituye su producción más conocida. Es en esta etapa donde sus obras hablan de las relaciones espaciales, del espacio que existe dentro de los objetos y que solemos no verlo.

Iommi reconoce padres espirituales que han marcado su vida y obras que han influenciado su trayectoria. Max Bill, Vantongerloo y Boccioni, éste último especialmente con una obra llamada Desarrollo de una botella en el espacio (1913).  Comparto imágenes de las obras donde la influencia puede descifrarse a la vez que se vislumbra una evolución en el camino de Iommi en su búsqueda de desarticular el espacio, expandirlo y reformularlo.

Desarrollo de una botella en el espacio, Boccioni, 1913

La cafetera vs. el espacio, Iommi

 

LAS ÚLTIMAS PRODUCCIONES

En la última década su producción vuelve a tomar la actualidad con humor e ironía. Y qué es la actualidad para Iommi? Coincido con las curadoras de la exposición que es algo cercano al “mal gusto”, a lo kitsch. Una posible lectura de sus obras lleva a pensar en una acumulación de objetos que dejan al desnudo tragicómicamente dónde estamos parados todos. El texto que acompaña estas esculturas invita a repensar los valores de la cultura de masas y la estetización de lo banal. Es allí, en ese pliegue, donde la poética de Iommi emerge con potencia.

Las tablas que componen la serie La cocina humana remiten a la vida cotidiana. Cada una funciona como un relato, objetos varios están incrustados – cuchillos, animales de peluche, tijeras, utensillos de cocina-  conformando una estética de lo burgués, una estética de la violencia.

de la serie La cocina humana, 2005

de la serie La cocina humana, 2005

de la serie La cocina humana

Existen distintos caminos para abordar el arte, existe también una errancia, una inestabilidad manifiesta cuando se trata de definir una estética que se ha transformado en el tiempo. Enio Iommi con su extensa trayectoria desafía la pretensión de catalogación apresurada. Cuando ya se ha vuelto trillado seguir polemizando sobre los gestos artísticos que desplazan un objeto casual hacia el escenario de la legitimación que representa el sistema del arte, surgen otras preguntas hacia el objeto.

Me pregunto si uno de los tantos proyectos del arte contemporáneo no estará en llevar la precariedad de ciertos objetos y discursos a un plano donde comiencen a molestar. Molestar como acción movilizadora. Molestar para crear nuevos vínculos y asociaciones más intensas.

Las lecturas que me acompañaron conforman una trama donde confluyen, vuelvo al capricho, posturas en apariencia irreconciliables. Sontag, Gruner, Iommi y todas las otras voces que se intuyen subrepticiamente. No obstante no existe una sola forma de acercarnos a las cosas, numerosos estímulos, saberes, intuiciones convergen y conducen a una.

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Una respuesta to “Exposiciones”

  1. andreasuken 11 octubre, 2010 a 1:33 #

    ME ENCANTÓ LA CRÍTICA

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